Tierra Medieval II

10ª Sesión: "They have a cave troll"

Luego de aprovisionarse para el viaje, los aventureros dejaron Salzburgo camino al noroeste.
El camino, bastante transitado en esos días debido al llamado de Munnich, no les presentó inconvenientes los primeros dos días.

La segunda noche de descanso, mientras hacía la guardia, Malfius pudo divisar a un enano encapuchado que caminaba sigilosamente por el camino a Munnich, por la noche. El tiefling se le apareció y el enano desenvainó una daga, sorprendido, y se puso en guardia. Malfius lo increpó pero el enano no parecía interesado en meterse en problemas, por lo que lo ignoró y siguió su camino.

Al día siguiente, mientras avanzaban por la ruta hacia el noroeste, el grupo se encontró con una extraña escena: a la derecha del camino, varios árboles parecían haber sido derribados por alguna fuerza desconocida. Doruin, intrigado, se adentró en la espesura para ver qué podría haber causado la destrucción, y pudo ver que los árboles caídos formaban un rastro desparejo y desordenado.

Al encontrar Sinieson unas enormes huellas que parecían haber sido seguidas por otras más pequeñas, se internaron en los árboles temiendo que alguna gran criatura pudiera poner en peligro a algún grupo de viajeros. Luego de andar un rato entre las malezas, fueron atacados por arqueros orcos, dirigidos por un extraño ser similar a un orco pero algo más grande y de piel algo azulada. A poco de trabar combate, apareció sorpresivamente un troll, que atacó a los aventureros. Los orcos parecían sorprendidos pero al mismo tiempo reconfortados por su aparición: Doruin, quien hablaba gigante, pudo saber que el troll se les había “escapado” a los orcos.

Mientras Jeansen y Sinieson se encargaban de los orcos, Doruin, Eclíptica y Malfius intentaban contener al troll, tarea nada fácil pues la poderoza criatura utilizaba fácilmente al enano como garrote y se regeneraba de las heridas que le producían. No obstante, gracias a los poderosos conjuros de Eclíptica, el trol fue finalmente derrotado, para no volver a levantarse. Dos de los arqueros orcos huyeron, mientras que un tercero y el jefe de la partida fueron eliminados. Luego del combate, los héroes pudieron observar que los orcos portaban símbolos que los identificaban como miembros de los Ojos Cercenados, la tribu orca que habría de atacar Munnich. El jefe resultó ser un orog, un medio-orco medio-ogro. Los miembros de dicha raza, de cierta rareza, suelen tener destacados puestos en las tribus de orcos si consiguen mostrar su valía, informó Eclíptica.

Con la cabeza del troll como trofeo, los héroes retomaron el camino, sabiendo que a un día de viaje se encontraba la gran ciudad de Munnich.

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Merovingian

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