Tierra Medieval II

8ª Sesión: "El nido de Dreus"

Salvados de la horda de muertos por la luz del sol, los aventureros aprovecharon las primeras horas del día para reponer fuerzas y descansar lo que no habían podido esa agitada noche.

Con el sol elevándose débilmente en el horizonte, un temblor sacudió a Malfius: Dreus se comunicaba a través de la Piedra de Encargo, sorprendida de que quienes creía sus esbirros hubieran sobrevivido al ataque de muertos que aparentemente también ella había padecido. Con astucia, Malfius logró convencerla de que no se encontraban muy lejos del bosque, y averiguó que ella había a apelado a protecciones mágicas para mantener a los muertos “provenientes del sur” a raya.

Luego de cortar comunicación con Dreus, Sinieson y Doruin hicieron un reconocimiento alrededor del templo para cerciorarse de que no hubiera más que cuerpos inertes en las cercanías, y luego se sumaron al grupo que dormía en el interior del templo recuperado.

Al mediodía, Eclíptica utilizó sus habilidades para subir al techo del edificio, y desde allí oteó el claro y el tétrico bosque en cuyo corazón se encontraban. Tras distinguir rastros de muertos que habían sido interrumpidos por el sol en medio de una marcha hacia el norte, los héroes se dirigieron allí para completar la marcha incompleta de aquellos cadáveres y encontrar la cueva de la maga.

Luego de un par de horas de marcha, siguiendo rastros de cuerpos inertes cada vez más abundantes a medida que iban hacia el norte, llegaron a un enorme árbol caído alrededor del cual pilas de cuerpos yacían en el suelo, al parecer frenados por alguna fuerza invisible. Eclíptica percibió una barrera mágica que había sido sobrepasada, y los héroes atravesaron el perímetro sin problemas. A pocos metros, una lomada cubierta de malezas ofrecía un espectáculo similar, aunque según Eclíptica esta segunda barrera protectora no había sido traspasada sino que se la había desactivado voluntariamente. Tras las malezas, una escalera de caracol conducía a una cámara subterránea…

Una vez abajo, los héroes se encontraron con vestíbulo que precedía una gran puerta de piedra. En medio del hall, un círculo mágico retenía a dos diablillos, que alertaron a los héroes sobre las trampas que allí había y les ofrecieron su ayuda si los liberaban. Los aventureros se negaron a ayudar a seres de tal calaña, e intentaron desactivar los sellos mágicos de la gran puerta. Lamentablemente, Eclíptica cometió un traspié mientras trabajaba, y las defensas se activaron, liberando a los diablillos y aislando a Eclíptica de sus compañeros con un muro de fuego de por medio.

Sin grandes dificultades, los héroes derrotaron a los diablillos y a unas armaduras animadas que los acompañaban, y lograron abrir la puerta. Lamentablemente, un diablillo consiguió escapar, haciéndose invisible.

Los héroes avanzaron, bajando por una escalera tras la puerta, y se encontraron con una gran cámara repleta de pequeños elementales, que se arremolinaban alrededor de una gran fuente de energías arcanas. Los elementales se combinaban en más poderosas criaturas y atacaron a los héroes, que sufrieron grandes mermas por el poder de sus enemigos y la dificultad para derrotarlos, pues seguían combinándose gracias a las energías de la fuente. Finalmente, apelando a todas sus energías, consiguieron derrotar a todos los elementales.

Luego de tomarse un respiro para reponer fuerzas, los aventureros avanzaron por una de las dos puertas que había en la sala, y bajando otra escalera, se enfrentaron con la mismísima Dreus, su guardaespaldas de tierra y con sus esbirros esqueletos. Aunque dotada de poderosos objetos mágicos a los que apelaba en toda oportunidad, y escoltada por muertos vivientes que aparecieron sorpresivamente por la retaguardia, la maga no fue rival para los héroes, quienes la acorralaron y derrotaron a su guardaespaldas. Viéndose superada, Dreus depuso las armas y se rindió, ofreciendo riquezas e información a cambio de su libertad. Los aventureros no hicieron caso de su petición y la mantuvieron cautiva, si bien respetaron su vida como Treona les había solicitado.

Luego de conseguir un abundante botín de la guarida de la maga, y de guardar sus posesiones mágicas para entregarlas a Treona, los héroes dejaron el nido de Dreus, y enfilaron una vez más hacia la Torre de la anciana maga…

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Merovingian

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