Tierra Medieval II

9ª Sesión: "Nuevas Direcciones"

Con Dreus como rehén, los héroes regresaron a la torre de Treona.
A pesar de la resistencia de la maga y el cruce con unos goblins que huían de la zona por alguna causa ajena a ellos, pudieron alcanzar la morada de la anciana sin altercados.

Una vez allí, se entregaron a la labor de decidir qué hacer con la cautiva: Malfius y Sinieson proponían llevarla con el Dragón de Bronce que quería su cabeza; Dorian y Eclíptica preferían no regresar a la caída Kiris Dahn.

Luego de mucho pensarlo, Doruin desempató a favor de que fuera el Dragón quien decidiera la suerte de Dreus: entendía que no se la podía dejar libre, y Treona no tenía medios para tenerla cautiva mucho tiempo. Además, le habían dado su palabra a la poderosa criatura de que le llevarían a quien había perturbado su tranquilidad, y no le agradaba incumplir su promesa.

Al ver que llevarla con un Dragón era una opción verídica y no un intento de intimidarla, Dreus ofreció información para “salvar las vidas de toda una ciudad” a cambio de su libertad, pero los héroes no la escucharon. Luego de pasar la noche en la torre de Treona, partieron nuevamente para Kiris Dahn.

Llegaron al nido del dragón sin ningún altercado: la ciudad parecía extrañamente vacía. Luego de atravezar la entrada de la madriguera (cuya fachada se encontraba desecha), los héroes encontraron a un dragón más furioso de lo que recordaban en el centro de la caverna.

La realidad era que, debido a la lucha interna de los goblins que ellos habían propiciado al acabar con el antiguo líder, el dragón no podía descansar en paz, y terminó espantando a las viles criaturas atacando sus fortalezas y derramando su fuego sobre sus cabezas. En consecuencia, su escondite ya no tenía mucho futuro, y tendría que mudarse. Por suerte para los aventureros, su humor se calmó un poco cuando le entregaron a la ambiciosa maga para que con ella hiciera lo que le pareciera justo.

El dragón interrogó a la maga, quien no pudo oponer mucha resistencia a sus preguntas, y así reveló que el grupo orco que estaba a sus órdenes le había sido entregado por Tusk, líder de los orcos “Ojos Cercenados” a cambio de unos planos que ella había robado de un monasterio en los Alpes. Dichos planos contenían información sobre unos pasos subterraneos que permitirían atacar la ciudad de Munich evitando pasar por Innsbruck, la fortaleza que vigilaba el paso de las montañas. Una gran invasión se estaba gestando.

Al recuperar una copia de dichos planos (que se encontraba escondida en los libros rituales que Eclíptica había tomado de la guarida de Dreus), los héroes dejaron a la maga con el Dragón, quien la tomó como sirvienta a cambio de respetar su vida. Con esa valiosa información, los aventureros marcharon a la torre de Treona, y luego de comunicarle el destino de su antigua discípula y de despedirse, emprendieron rumbo hacia el oeste.

Luego de 3 días de marcha – extrañamente tranquilos – los aventureros llegaron al pueblo de Salzburgo, que se encontraba rebosante de visitantes: hacía ya una semana que Munnich había hecho una proclama convocando a todos los guerreros y aventureros disponibles, para defender sus fronteras de una inminente amenaza orca. Al ver que la guerra les llevaba ventaja, los héroes se dirigieron a la taberna principal del pueblo. Allí entablaron conversación con un grupo de aventureros llamado “los jinetes libres”. Su líder, Megan Swiftblade, les hizo saber que el llamado de Munnich era más amplio de lo común, por lo que suponía que se esperaba una invasión especialmente grande. Muchos grupos de viajeros habían pasado los últimos días para llegar a Munnich, y ellos también lo harían.

Con estas sombrías noticia, los héroes descansaron en la taberna, y al día siguiente comenzaron a buscar provisiones para su viaje hacia la tierra en guerra…

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