Tierra Medieval II

5ª Sesión: "Una carga peligrosa"

Ya en la torre de Treona, los héroes descansaron durante la noche, y al día siguiente la anciana ofreció adelantarles la recompensa que tenía reservada para ellos y utilizar sus recursos para revivir al enano caído. Por medio de un poderoso ritual, Doruin volvía junto con sus compañeros.

El grupo se reunió para analizar la situación, y llegaron a la conclusión de que tenían una última oportunidad de localizar la piedra: la lucha intestina de los goblins constituía una ocasión breve pero relativamente segura para volver a escabullirse en la ciudad, y había buenos indicios para pensar que era un dragón quien tenía en su poder el objeto mágico, y que podía estar escondiéndose en los baños.

Siguiendo el mismo camino que en su primera incursión, pero sin encontrar centinelas en las fronteras, el grupo volvió a entrar a una Kiris Dahn demasiado ocupada en sus luchas internas. Ya en los baños, se dedicaron a revisar cada rincón en busca de alguna entrada o cueva secreta. Cuando ya habían inclusive registrado la piscina sin éxito, Sinieson encontró una entrada secreta dentro de lo que parecía ser un montículo de arena. Ingresaron en una especie de cueva, y a poco de andar por sus anchos y cálidos corredores una voz fastidiada les vino al encuentro. Un imponente dragón de bronce yacía ante sus ojos, dragón que no parecía muy complacido con su presencia.

Luego de una difícil negociación, tras corroborar sus buenas intenciones la poderosa criatura aceptó darles la piedra, que por supuesto estaba en su poder, para que la destruyeran y no volviera a causarle inconvenientes; pero a cambio les hizo prometer que se harían cargo de quien estaba enviando insidiosos orcos a fastidiar en su área de descanso, una tal Dreus, y que le llevarían una prueba de que no volvería a molestar.

Con el poderoso objeto en sus manos, el grupo abandonó rápidamente Kiris Dahn… no obstante, a poco de internarse en el bosque circundante, sufrieron un intento de emboscada por parte de un grupo de orcos. Su líder les exigió la piedra, y ante la negativa de los héroes, comenzó una cruda batalla a muerte, contra un grupo de enemigos implacables y bien organizados.

Aunque por momentos la vida de varios de ellos corrió peligro, el grupo consiguió hacerse de la victoria, y tras desvalijar los restos de sus enemigos caídos, se encaminaron al que, esperaban, sería el viaje final a la torre de Treona

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